martes, 10 de noviembre de 2009

Pueblos originarios del norte de Buenos Aires. Los Querandíes

Los seres humanos más antiguos de América no son sino los primeros inmigrantes a estas tierras. Llegaron principalmente de Asia pero, según las pruebas acumuladas desde la época de Paul Rivet (1943), muchos grupos americanos también serían originarios de Oceanía (Australia, Micronesia, Polinesia y Melanesia) y Europa (Normandos). A diferencia de los grandes imperios como el de los Incas, Aztecas o Mayas, en la provincia de Buenos Aires, los grupos pampeanos, dedicados principalmente a la caza y la recolección, fueron resultado de la adaptación a un medio particular que los llevó a desarrollar una cultura diferente y debe ser valorizada en su contexto.
A este último caso pertenecían los Querandíes, comunidad aborigen que halla el español en la zona norte de Buenos Aires. Sin embargo, según el registro arqueológico, éstos Querandíes fueron precedidos por otros pueblos, a los que se ha denominado "pampa antiguo", los cuales, para la época de la conquista ya habían desaparecido de la región y cuya antigüedad parece remontarse a más de 9.000 años. Volviendo a los Querandíes, el primero en tratar con ellos, en l527, fue Sebastián Gaboto, quien tuvo con ellos una relación pacífica. No ocurrió lo mismo durante las posteriores expediciones al Río de la Plata. Inicialmente, a la llegada de Mendoza (1536), los Querandíes proveyeron de alimentos a sus hambrientos soldados. Sin embargo, debido al mal trato a que fueron sometidos cuando el alimento comenzó a escasear, comenzaron los primeros enfrentamientos que concluyeron con el incendio del fuerte y el abandono de estas tierras. Con la gente de Don Juan de Garay, en la segunda y definitiva fundación (1580), se alcanzó el mayor grado de violencia, muriendo miles de indígenas. Algunos autores coinciden en destacar que la gran resistencia de los "naturales de la tierra" en esta zona, dada su condición de nómada, no fue tanto consecuencia de la ocupación de la tierra por los españoles, sino de los atropellos cometidos por éstos. La actitud exterminadora del conquistador en estas regiones, a la que llegó inicialmente ávido de riquezas en metales preciosos, no condice con el espíritu colonizador y cristianizador con que se pretendió justificar tiempo después.
Un integrante de la expedición de Mendoza, Ulrico Schmidl, es el que aporta la mayor cantidad de datos sobre los Querandíes. De sus relatos, así como de la obra del poeta Martín del Barco Centenera se rescata información hasta l54l, año en que la primera Buenos Aires es despoblada por orden de Irala.
Algunos elementos de la toponimia local recuerdan acontecimientos de aquellos años. Se supone que el nombre del río Luján, se impuso en recuerdo del primo de Mendoza, Diego Luján, quien fuera muerto por los Querandíes en inmediaciones de ese curso de agua, en el paraje “del árbol solo”, lugar que hoy constituye el centro de la ciudad de Luján. Otro caso es el nombre del arroyo La Choza de cuya confluencia con el Durazno se origina el río de la Reconquista.
Estos “naturales de la tierra”, tal como se referían a ellos los españoles, ocuparon un área que va desde el sur de Santa Fe, por el norte, hasta el pié de las Sierras Grandes, hacia el oeste y toda el área norte de la Pcia. de Buenos Aires hasta el río Salado por el sur.
Eran, al decir de los cronistas, gente robusta y de tez morena, vivían formando grupos organizados y obedecían a jefes y caciques. Contaban con notables poblaciones. Parece que sólo en las cercanías de Bs. Aires existió una que reunía alrededor de tres mil personas. Sus chozas estaban construidas con ramas, hierbas y cueros de los animales que cazaban, especialmente el “venado pampeano” y el “Coypo”, mal llamada nutria por los europeos.
Levantaban sus campamentos en las proximidades de los cursos de agua y lagunas. Esta gente se alimentaban también de la pesca, que efectuaban con redes, y con el pescado hacían harina. También, de acuerdo con los versos escritos por el poeta Martín Del Barco Centenera, practicaban la agricultura, sembrando y cosechando maíz.
Posteriormente a la primera fundación de Bs. Aires, los Querandíes recurrieron al ganado cimarrón, cazando, comiendo y domesticando caballos, aprendieron a jinetear hábilmente aquellos equinos que abandonados por los españoles se reprodujeron extraordinariamente en la llanura. Según Garay, en tiempos de la repoblación, apenas cuarenta años después de Mendoza, el ganado cimarrón ascendía a cien mil cabezas.
Para la caza y la guerra, los Querandíes, utilizaban la flecha, el dardo, la bola perdida, la piedra de honda, la lanza y las boleadoras. Algunas de estas armas evidencian que tenían algún tipo de intercambio con la gente de las sierras, pues las rocas con que están fabricadas algunas de ellas no son originarias de esta región. Los elementos de cerámica son de una labor rústica, apenas decorados con motivos geométricos incisos, especialmente en los bordes de ollas y otros recipientes. Hemos hallado restos de esta cerámica en la zona de la presa Ing. Roggero y de la antigua estancia "La Porteña". Ulrico Schmidl dice que los hombres andaban desnudos, como los Charrúas, salvo en determinadas ocasiones en que se cubrían con un cuero, mientras que sus mujeres utilizaban un pequeño paño de algodón para cubrir su zona genital.
Desde fines del siglo XIX se han excavado yacimientos arqueológicos, con elementos de la industria querandí en Flores, Barracas al Sur, Puente Chico, Río De La Matanza, Río De La Reconquista, Quilmes, Arroyo del Gato, La Plata y Moreno. Los grandes paraderos se encuentran en Chascomús, Lobos, Punta Indio, San Miguel del Monte, Río Luján, etc. Estos restos fragmentarios de cerámica y los huesos de los animales que comían, son prácticamente todo lo que queda de aquella “gran nación”, al decir de los conquistadores, que según Ibarra Grasso, fueron totalmente exterminados a manos de los encomenderos hacia l650. Algunos autores tratan de suavizar el triste final de esta nación mencionando la posibilidad de que se mezclaran con otros pueblos indígenas. Eso sí, la disminución de sus poblaciones tuvo que ser consecuencia, en gran parte, de las enfermedades traídas por los españoles. En l605, se desató la primer epidemia de viruela, introducida por tropas que arribaron de España al mando de Don Antonio Mosquera. Las crónicas dicen que los más castigados fueron los esclavos negros y los trabajadores indígenas por carecer de defensas en sus organismos. Otro acontecimiento que puede poner fecha a la desaparición de estos indios en las tierras que habitaron por milenios, sea la fracasada organización de la Reducción Jesuítica “San Francisco Javier”, inaugurada el 23 de Mayo de 1711, a dos cuadras de la iglesia de Luján. Esta fue abandonada por los indígenas a los pocos meses al declararse una nueva epidemia de viruela. Es posible que por entonces estos aborígenes ya no fueran Querandíes, sino producto de la auraucanización de la pampa, proceso derivado de la presión española sobre los indios de la región de Chile que invadieron nuestro actual territorio.

1 comentario:

  1. " Los Araucanos " y no tan Araucanos siguen presionando sobre territorio argentino.-
    Vivo en Rìo Gallegos.....el que no me crea venga.-

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