El 11 de junio de 1580, el General Juan de Garay, funda en forma definitiva la Ciudad de la Trinidad y Puerto de Santa María de los Buenos Aires, por encargo del licenciado Don Juan Torres de Vera y Aragón. Este último, se había constituido en el último de los Adelantados al sucederle a Juan Ortíz de Zárate, ya que logra casarse con su hija mestiza, doña Juana, quien residía en Charcas y era única heredera testamentaria al morir su padre en 1576. Luego de un escandaloso casamiento, Torres de Vera y Aragón, quien hasta ese momento había sido Oidor de Charcas, se ve imposibilitado de salir del Perú, por orden superior, al surgir un pleito originado en las intrigas de los numerosos candidatos de su consorte. Por ello, Torres de Vera y Aragón nombra a Garay como su representante en la región del Río de la Plata y le encarga “poblar en el puerto de Buenos Aires una ciudad, intitulándola del nombre que le pareciere”. Al repartir las tierras cercanas a Buenos Aires, el 24 de Octubre de 1580, Garay destina a Juan Torres de Vera las mejores de ellas. Esas tierras se encontraban ubicadas en el llamado “Valle del Corpus Christi” - todas las tierras existentes entre el río Luján y el río Reconquista - zona en que hoy se encuentra el partido de Moreno. De ese modo, Vera y Aragón se convierte en el primer propietario español en nuestro Partido, aunque jamás las llegará a conocer.
Desde esos tiempos, y a diferencia de otras regiones del Imperio Español en América, en este área carente de metales preciosos, el premio que pagó los esfuerzos de la conquista y la lucha contra el indio fue la explotación de la tierra a través de las "suertes de estancias", llamadas así porque el otorgamiento de los campos se echaba a la suerte. La tierra era valorada de acuerdo a la existencia de agua, características que posibilitaran la defensa contra los indios y límites naturales que facilitaran el manejo del ganado salvaje. Es el accidente natural el que posibilita la existencia y el asentamiento. Un ejemplo de ello fueron las "rinconadas" (tierras que quedan limitadas al encontrarse dos cursos de agua) y que permitían el rodeo del ganado.Aunque se encuentran referencias a la agricultura, la base de la economía regional y el sostenimiento de las primeras poblaciones españolas se deben a las "vaquerías" desde l609. El ganado vacuno y caballar reproducido en la llanura pampeana era cazado mediante la realización de expediciones armadas.
Inicialmente, el ganado salvaje fue muy numeroso y hasta provocaba inconvenientes en las inmediaciones de los poblados, en especial donde se iniciaba la agricultura. Tanto fue así, que el Cabildo de Buenos Aires ordena en l6l8, que "los ganados sean arrojados a la margen exterior del río De Las Conchas, (hoy río de la Reconquista) conservándose en las chacras solamente los animales necesarios para los trabajos". En l6ll, existían diecinueve chacareros a orillas del río De Las Conchas, "donde se recogía y cosechaba trigo". La agricultura se encontraba desprotegida por la precariedad de los cercos que -según G.E. Hudson dos siglos más tarde- eran ineficientes, porque sólo se utilizaba en su construcción vegetación espinosa, lo cual motivaba que los ganados arruinaran los sembradíos. Los relatos del jesuita Falkner nos brindan una idea aproximada sobre la cantidad de ganado que llegó a deambular por esta llanura: "...andan de un lugar a otro contra el viento (los caballos cimarrones), y en un viaje que hice al interior el año 1744, hallándome en estas llanuras durante tres semanas, era su número tan excesivo que durante quince días me rodearon por completo. Algunas veces pasaron por donde yo estaba en grandes tropillas a todo escape, durante dos o tres horas sin cortarse; y durante todo este tiempo, a duras penas pudimos yo y los cuatro indios que entonces me acompañaban librarnos de que nos atropellasen e hiciesen mil pedazos". El 2 de Octubre de l767, cruzan el río De Las Conchas, un grupo de Jesuitas expulsados, rumbo a Buenos Aires. Con ellos se encontraba el Jesuita polaco Florián Paucke, quien describiera en su libro "Desde acá y para allá", un acontecimiento vivido por él algunos años antes en estas tierras, narrándolo del siguiente modo: "...Cruzamos el río De Las Conchas en cuya región vimos manadas de perros cimarrones que suelen alimentarse de terneros y potrillos en el campo; ellos viven en pleno campo, en cuevas debajo de la tierra; según los agujeros por los cuales un campo muy ancho está minado, se puede deducir cuantos miles de perros viven. No les falta alimento alguno, porque sobre este campo pacen tantos miles de ganado astudo y caballos, en parte manso, en parte arisco; si no fuere esto, ningún ser humano podría viajar por este camino sin peligro de ser desgarrado por los perros. Pero como son perseguidos, se asustan y tienen miedo; en cuanto ven a alguien a caballo, emprenden pronto la huida y buscan sus agujeros". La gran cantidad de perros salvajes, debe haberse originado en el abandono de los domesticados por los indios y españoles y multiplicados por un efecto secundario de las vaquerías, cuando era común extraer del animal solamente el cuero, dejando el resto abandonado en el campo. Pensamos que la existencia tan notable de perros salvajes en este área, pudo perfectamente dar origen al nombre del actual arroyo De los Perros en nuestro Partido (ubicado a pocos metros de Gaona y Ruta 25. Esta última lo cruza mediante un puente). Durante los época colonial, el ganado cimarrón fue disminuyendo como consecuencia de las grandes matanzas que se practicaron para satisfacer la demanda de cueros que generaba Europa. Más tarde se desarrollarán los saladeros, y con la casi extinción del ganado salvaje y la necesidad de mejorar las carnes se iniciará la cría extensiva del ganado doméstico. Desde ese momento comienza el establecimiento rural en la zona.
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