sábado, 7 de noviembre de 2009

El Viejo Cementerio de Moreno


El primer cementerio de Moreno fue inaugurado el 1º de Septiembre de 1867. Se encontraba ubicado en la manzana que hoy definen las calles Remedios de Escalada, Concejal Pellico, Justo Daract y Corvalán, en el Barrio Asunción, donde funciona actualmente la Escuela Nº 24 y el Jardín de Infantes Nº 902.
Las tierras que ocupaba, apenas 50 varas cuadradas, fueron donadas por don Juan Rosalío Casco en 1866, quién otorgó escritura a favor de la Municipalidad ante el escribano Segundo Garrido.
Según Juan Carlos Ocampo, el 17 de septiembre de ese año, Martínez Melo (1º Presidente de la Corporación Municipal), contrató a Martín Santag, para la construcción de la capilla y tapiales, que deberían ser de ladrillos de primera calidad.
La capilla tuvo forma octogonal y fue edificada en el centro del terreno. Las paredes fueron revocadas exteriormente con material y por dentro con bosta. Las puertas fueron de pino con sus marcos de algarrobo; el piso de ladrillos asentados en barro y en el centro un osario abovedado de dos varas de luz, con una puerta de hierro de media vara. Los planos de la obra fueron realizados por el ingeniero Pedro Benoit y el recinto estaría circundado por un tapial de ladrillos con columnas y cerrado por un portón de hierro sostenido por dos pilares coronados con dos copas de material.
Terminadas las obras, el 1º de enero de 1867, se designa a los señores Carlos Bacigalupo, Mateo Castaño y Felipe Vicenter, conjuntamente con el cura Párroco Don Natalio Arellano, futuro administrador del cementerio, para redactar un reglamento para su funcionamiento. Éste es presentado por la comisión el 20 de enero teniéndose por base el reglamento del cementerio de Morón. Dicho reglamento se encuentra conservado en el Archivo Histórico Municipal "Amancio Alcorta". En 1866, el vecino Don Ernesto Corbiere dona varios cipreses, algunos de los cuales aún se conservan en el lugar y don Claudio María Joly contribuye con eucaliptos que fueron colocados en el perímetro.
La epidemia de Cólera de 1867, y la de fiebre amarilla a partir de 1871, asolaron la ciudad y campaña de Buenos Aires. Rápidamente se colmó la capacidad de aquel pequeño cementerio. Un factor que contribuyó para ello fue el arribo a Moreno de muchos pobladores de la ciudad de Buenos Aires. Trataban de huir de la peste pero terminaron complicando aún más la situación sanitaria local y la tarea de médicos y autoridades municipales que debieron atender mayor número de casos que lo esperado. Se sabe que en lo peor de la situación, la gente sacaba los muertos a la calle y una partida de policías los iba cargando en un carro para enterrarlos en tumbas comunes en distintos sitios del pueblo. Pronto se iniciaron las gestiones para construir un cementerio nuevo. En 1872, Doña Coleta palacio de Alcorta, donó una parcela de terreno para ese fin y enseguida se construyeron dos piezas de ladrillos, para depósito y capilla, inaugurándose la nueva necrópolis en 1873. El cementerio actual lleva por nombre Santa Coleta.
Al ser abandonado, el antiguo cementerio, fue ocupado por la maleza y se sabe que años más tarde se instaló allí un criadero de cerdos. Sin embargo, en 1877, aún podían observarse sus ruinas desde el pueblo. Así lo menciona el Presidente Nicolás Avellaneda el 15 de Abril, cuando ofició de padrino de la ceremonia de inauguración de la estatua del Dr. Mariano Moreno en la plaza principal y del edificio de la Escuela Nº1.
En el archivo histórico local se conservan documentos (los últimos datan de las primeras décadas del siglo XX) donde la Municipalidad solicita a los deudos (en vano por cierto) que retiren los restos que allí aún se encontraban enterrados.
La fotografía que encabeza este escrito, en la que se ven los cipreses y el predio que ocupó el viejo cementerio, data del año 1987. Para ese entonces ya se encontraba construida la Escuela Nº 24 "Dr. José Giordanelli", denominada así en homenaje al primer médico de Moreno, quien murió atendiendo enfermos, contagiado él mismo de Cólera. También se encuentran allí los restos del primer maestro de Moreno, Don Antonio Lambín.
Años más tarde fue construido, sobre la parte de terreno que aún quedaba libre, el edificio del Jardín de Infantes Nº 902.
Durante las elecciones nacionales del 14 de mayo de 1989, acompañé a mi esposa a la Escuela Nº 24, pues ella debía votar allí. Se estaban realizando nuevas obras en el Jardín de Infantes. En la espera, recorrí el predio donde se encontraban abiertas las zanjas para construir cimientos. Pude distinguir, sin lugar a dudas, gran cantidad de restos óseos humanos que habían sido desenterrados indadvertidamente y que se encontraban esparcidos a uno y otro lado de las excavaciones.
Entonces presentamos un proyecto en el que proponíamos retirar de allí los restos que aún quedaban. Hoy lamentamos que aquella propuesta no fuera contestada ni resuelta. Hubiera permitido disponer los restos en el cementerio actual de La Reja y levantar un monumento allí como homenaje de los primeros vecinos de Moreno.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

Seguidores